Indecible

Llegué a conocer Aguahara de la mano de Catalina Jara llevándome a Alex. Desde mi primera sesión no he parado. Hice formaciones y me apasiona ser facilitadora, he encontrado una medicina q recuperé calidad de vida! Aguahara es Arte y lo siento indecible. Es mi pasado, presente y futuro??

Patricia Argelich

EXPERIENCIA SUBLIME

Hola.
Conocí el Aguahara de la mano de Coky quien con sólo nombrar a qué se dedicaba despertó en mi las ganas de vivenciarlo.
Fue una experiencia sublime por lo que la he repetido en varias ocasiones y también he sumado gente para que vivencien tan intensa y saludable experiencia.
Tomar una sesión de aguahara fue un camino de ida.
Estoy super agradecida a que se haya presentado en mi vida.
Y Coky, un hermoso ser y excelente profesional.
No duden en sumar a sus vidas esta práctica.
Se los super recomiendo.

Puli Feingold

El descubrimiento del aguahara

Madrid, 19 de Abril de 2019

​La verdad es que es frecuente en mí no investigar en exceso de qué se tratan las cosas en las que me embarco por anticipado. Si confío en la persona que me guía hasta ese lugar, no investigo en exceso. Me gusta encontrarme con la realidad que me han señalado, como si de un regalo se tratase, descubriéndolo todo de golpe, como cuando rompes el papel y descubres lo que hay dentro.
​Los días de antes al Aguahara me encontraba nerviosa y, por qué no, un poco asustada. Uno de mis miedos más irracionales es morir ahogada y por algún motivo esto se activó en mí los días previos a la sesión.
​Conocer a Lou a orillas de la piscina fue suficiente para calmarme. Su energía es tan bonita que me resultó fácil confiar en ella, pudiendo superar rápidamente las resistencias con las que llegué al agua. Si algo me caracteriza como buen cangrejo que soy es mi deseo de vivir las experiencias plenamente. Quedarme a mitad de camino no es una opción a no ser que exista un límite real.
​Una vez cerré los ojos y empezó el movimiento, perdí la noción del mundo de ahí afuera. Al principio tuve una sensación inquietante. El agua facilita un movimiento completamente diferente al que experimentamos en la tierra y, en un primer momento, me suscitó extrañeza. Sin embargo, no fue demasiado difícil poder decir: Sí, lo suelto, tal como Lou me había sugerido en las explicaciones previas a la experiencia.
​Y a partir de ahí el agua se apoderó de mí. La primera parte de la sesión sucedió con naturalidad, deseando que mi cerebro más racional dejase paso a otro modo de vivencia, más sensorial, menos controlado, más fluido.
​El agua tiene un poder asombroso. Puede salvarte la vida o matarte, son las dos caras de la misma moneda. Como la propia vida. Ella necesita ser entendida y aceptada. Es como la luz. A la luz no se la puede controlar, sólo se la puede entender y se puede dialogar con ella, siempre desde una profunda escucha activa , nunca desde la resistencia. Con el agua pasa lo mismo. Es capaz de erosionar hasta destruir la piedra más dura, de abrirse paso por lugares que nadie hubiese imaginado, de apagar los fuegos de la vida y salvar la vida de los sedientos. Sin agua, no hay vida, al menos no en este plano de nuestra existencia.
​Una vez mi cabeza se sumergió completamente dentro del agua, algo muy poderoso empezó a ocurrir. Los colores que veía a través de mis párpados pertenecen a la paleta que suelo utilizar en mis trabajos y en mi vida. Era mi universo más conocido el que me sobre estimulaba, deseando no sacar la cabeza del agua más tiempo del necesario. Fue entonces cuando recordé lo cómoda que me sentía en el vientre de mi madre y me planteé si esos colores, esas figuras que llevaba tiempo representando en diferentes composiciones artísticas, no serían otra cosa que mi memoria más primitiva trayendo aquellas experiencias donde sentí absoluta plenitud. Estaba recordando, de eso no tuve ninguna duda.
​La escucha que Lou tuvo hacia mí fue absolutamente coherente y como si de algo mágico se tratase, establecimos un vínculo que sirvió de canal para la escucha mutua. Pude sentirla sin necesidad de que existiese un cordón umbilical y durante un rato, que no alcanzo a delimitar, el Mundo quedaba allí afuera y sólo existía con ella y gracias a ella.
​Lo más complicado para mí fueron las transiciones. Pasar de sentir el aire en la cara a estar completamente sumergida me causaba microsegundos de angustia. Era una sensación que apenas se hacía consciente, desaparecía y que me hizo pensar en el parto. Qué ocurriría allí para mí, por qué necesitaré apresurarme en esos caminos del medio entre un lugar y otro…
​Sobre mi cuerpo, en un primer momento me sentía rígida. Soltar el control y dejarte fluir bajo una apuesta de confianza plena en otro, me llevó un rato. Lo más dificultoso fue conseguir que las piernas dejasen de estar rígidas. Necesitaba llevar la atención a ellas con frecuencia para que poco a poco pudiesen ser más flexibles.
​Los ritmos lo son todo, como en la vida. Agradecí las sacudidas en las que me vi envuelta en algún momento, como si la propia existencia me estuviese arrastrando por un torbellino en el que me dijese: ¡Despierta y sal ya de aquí!. Fue liberador… Cuando cierras los ojos, pierdes completamente las referencias espaciales de dónde te encuentras y, por momentos, dudaba de si me encontraba dentro o fuera del agua, boca arriba o boca abajo, sumergida o no. Entré en un estado de paz que hacía años que no experimentaba, en el cual no tenía que hacer nada, sólo sentir. Fue mágico.
​Intentar explicar qué es el aguahara es como intentar explicar a qué sabe una naranja. La experiencia no puede explicarse. Necesita ser vivida para poder entenderla e integrarla. Para mí sería algo así como abandonarte a tus necesidades más primitivas, permitiéndote un estado de letargo en el que el cuerpo realiza aquello que realmente necesita. Algo así como los movimientos involuntarios que todos tenemos mientras dormimos.
​Para mí, el secreto del AguaHara radica en la confianza en ti mismo, en eso que funciona en ti desde tu no-control. Me recuerda a cuando vuelves al gimnasio después de mucho tiempo y compruebas que en pocos días tu cuerpo se instala en ese lugar que ocupó la última vez que lo trabajaste. No es raro, entonces, escuchar a algún monitor o compañero decir: esque el cuerpo tiene memoria. Pues el aguajara apela a esa memoria, eso que ocurrió allí hace tiempo, cuando aún no existía la conciencia de «los de afuera».

Rebecca Lebron

Un renacer

Mi primera experiencia en el agua fue durante una epoca que estaba triste en mi vida, a pesar de estar viajando con un proyecto hermoso de seres, me volvi a Buenos Aires, Argentina a visitar a mis amados para darles un abrazo y compartir. Aparecio alli Agos una amiga que me comento sobre el AguaHara y me invito a llevarme a la pile, yo paria a los dos dias. Acordamos que ella dejaria de hacer unas cosas para poder ir al otro dia a la pile temprano, y asi fue. Renaci en ese espacio, 9 lunas pasaron a ser 45 minutos de agua en los que me volvieron a dar a luz entre llantos y risas… Alli quedo la experiencia impregnada en mi vida para siempre, y eso me llevo a en Marzo de 2017 tomar el curso de AguaTai en Mar del Plata con Facu, que hermosa experiencia, que hermosa familia el agua permitio sincronizar y vincular nuestros sentimientos a traves de su capacidad de transmitir emociones… Hoy llevo unas 45 horas de practica, y es infinito el camino que el fluir y la contesion que el agua nos ofrece. Ese refugio emocional que es la luna, que es el vientre que nos dio la vida…

Alma Sana

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